MARX Y HEGEL

 
MARX Y HEGEL | Aficiones | Album de fotos | Curriculum Vitae | Enlaces
 
MARX Y HEGEL
 
 
La relación entre el pensamiento revolucionario de Karl Marx y la filosofía de Hegel es uno de los temas más debatidos de la historia moderna de las ideas. Marx mismo reconoció siempre su deuda intelectual con el famoso filósofo que había dominado el pensamiento alemán las primeras tres décadas del siglo XIX, de quien tomó no sólo su dialéctica sino también una visión de la historia como un proceso dividido en tres grandes fases que progresivamente lleva hacia un estado de plenitud humana. En un plano más profundo, será mediante sus estudios tempranos de la obra de Hegel que Marx se empapará del pensamiento clásico occidental, haciendo de una herencia que viene desde Aristóteles la base de su posterior visión de la evolución de la humanidad.
http://es.wikipedia.org/wiki/Marx_y_Hegel
LA EPISTEMOLOGIA DE MARX
EPISTEMOLOGÍA MARXISTA |
Hoy me voy a centrar en la epistemología (filosofía de la ciencia, teoría de la ciencia) y gnoseología (conocimiento natural, de los individuos aislados) en la obra marxiana. Yo me voy a referir a ambas a lo largo de la tradición marxista.
Normalmente los materialistas ontológicos suelen ser realistas epistemológicos. Vienen a decir que hay una realidad exterior al sujeto que conoce y que, en principio, es independiente del mismo. Pero los materialistas también reconocen que el que conoce está dentro de la realidad, es un elemento de ella. Los realistas piensan que 1) la realidad conocida es, en principio, independiente del sujeto y 2) el sujeto puede conocer parte de la realidad con una cierta finura, que es posible el conocimiento y hay una cierta posibilidad de conexión. Ahora bien, ¿por qué lo que conocemos no es exactamente la realidad? Por que conocemos siempre a través de medios, de elementos que introducen mediaciones en el ámbito sensible. La realidad está ya sesgada en el ámbito sensible (por nuestros cinco sentidos) y luego existen otro tipo de mediaciones sociales más finas (el lenguaje y la ciencia, por ejemplo). Más que reproducir la realidad, más que una “teoría del reflejo” se hablaría de “re-figurar” la realidad. Diferentes culturas y personas ven cosas distintas pero también la ciencia funciona. En este sentido, el marxismo es un realismo gnoseológico. Admite que el sujeto está dentro del objeto pero también la accesibilidad del conocimiento.
Pero, el conocimiento para Marx no es un elemento puramente cognoscitivo o contemplativo sino que tiene siempre una dimensión práctica y pragmática dirigida a la transformación de la realidad. Este es un punto importante. La realidad es conocimiento aplicado, la ciencia es para Marx conocimiento ligado al interés revolucionario y transformador. Que teoría y práctica estén unidas es otro elemento propio del marxismo que lo distingue del resto de teorías. Nuestro conocimiento es pragmático, tiene el objetivo de transformar.
Luis Martín Santos (no el novelista sino el filósofo de Burgos) insiste también en el conocimiento como mediación. Siempre hay un salto entre la conciencia y la realidad material exterior. Ese salto es lo que intenta superar el conocimiento a través del trabajo intelectual. Marx no es un empirista grosero ni tampoco es un positivista. Admite que los datos o los hechos no son puros, son construidos basándose en intereses transformatorios. El conocimiento no es un reflejo pasivo sino el producto de una actividad. Todo conocimiento es siempre derivado de la actividad del sujeto. No es una recepción pasiva, no nos impregnamos de la realidad exterior. Es una actividad crítica, que criba, que separa, que elige, que selecciona, que segrega.
El segundo punto, más epistemológico, sería la noción de ciencia en Marx. Marx tiene un texto en el cual viene a decir que la ciencia es necesaria porque, dicho técnicamente, la esencia no coincide con los fenómenos. Lo que se nos da de forma empírica, en las cosas físicas y los hechos sociales, no son elementos que exhiban al exterior lo que son en realidad. Es una dualidad filosófica entre apariencia y realidad, entre esencia y fenómenos. Detrás de lo que se presenta está la esencia que es lo que realmente constituye al objeto. Marx piensa que si el empirismo más radical tuviera razón solamente con contemplar veríamos las esencias y no haría falta la ciencia. Hace falta una actividad práctica metódica que pueda trascender los fenómenos para llegar a la realidad. Es la “hermenéutica de la sospecha” en palabras de Paul Ricoeur. Son Marx, Nietzsche y Freud los que no se creen lo que inmediatamente ven sino que suponen que la esencia está siempre oculta (“a la verdad le gusta ocultarse”) y hay que desvelarla. Además, habría que añadir que el conocimiento es siempre contextualizado y, por tanto, está sometido a unas determinaciones y constricciones. La ciencia marxiana, a diferencia de otras corrientes sociológicas, procura ser consciente del punto de vista desde el que observa (tomando partido frente a la situación social) la realidad y trata de conocer.
Hay un artículo de Manuel Sacristán que trata el tema de qué nociones de ciencia utiliza Marx y que salió por primera vez en “Materiales” (una revista de los años 70). Ahí Sacristán dice que en la noción de ciencia en Marx se unen tres tradiciones, tres matrices teóricas.
a) En primer lugar, la ciencia que intenta hacer Marx en el sentido de la ciencia positivista, la ciencia empírica normal, cientificista. Un marxista italiano (de la Volpe) hablaba del marxismo como el “galileismo moral” (Marx fundó, como Galileo, una nueva ciencia). Marx es el Galileo de las ciencias humanas y sociales.
b) Una segunda noción de ciencia deriva de su tradición alemana, de corte hegeliano, como ciencia total, como ciencia filosófica que busca la totalidad. El modelo fundamental es el de Hegel, totalidad pero con composición y conexión (colocando las piezas en su sitio). La ciencia no es una mera aglomeración de datos. Es la tradición alemana de ciencia moderna. Marx no es un sociólogo puro ni un filósofo puro ni un economista puro, lo que él hace es componer una totalidad encajando todos esos elementos.
c) El tercer tipo de ciencia que confluye en Marx viene también de la izquierda hegeliana, de Feuerbach, Strauss, Bauer y Schiller y es la idea de crítica. La ciencia como crítica, como continuación de la crítica religiosa (Feuerbach) descubriendo el elemento humano que hay detrás de la construcción divina. Tras la crítica religiosa, ideológica y filosófica venía la crítica política (los Anales franco-alemanes). Y tras la crítica política (que, al principio, era liberal) viene un paso superior, otra vuelta de tuerca, la crítica social (anticapitalista). En ese tercer nivel de crítica ya no le acompañan el resto de hegelianos sino que lo realiza Marx solo aunque conserva la misma dimensión práctica, activa y transformadora. Esos son los tres elementos que se entrecruzan en la idea de ciencia que maneja Marx en los que se observa la influencia de la ilustración escocesa (Smith y Ricardo) en la parte empirista y positivista, del idealismo alemán y hegeliano en la parte de ciencia como totalidad y el influjo de la izquierda hegeliana en la noción de crítica.
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/eurotheo/materiales/hismat/fjmarmar1.htm

PENSAMIENTO EPISTEMOLOGICO DE HEGEL
Georg Wilhelm Friedrich Hegel fue un filosofo que le fascinaban las obras de platon y aristoteles, el pensamiento epistemologico de hegel que fue la dialectica una progresión en la que cada movimiento sucesivo surge como solución de las contradicciones inherentes al movimiento anterior sin envargo es absolutanmente radical el aumento abrupto de violencia que hizo falta para realizar la revolución no puede dejar de ser lo que es, y por otra parte, ya ha consumido a su oponente.
En las explicaciones contemporáneas del hegelianismo —para las clases preuniversitarias, por ejemplo— la dialéctica de Hegel a menudo aparece fragmentada, por comodidad, en tres momentos llamados “tesis” (en nuestro ejemplo, la revolución), “antítesis”El historicismocreció significativamente durante la filosofía de Hegel, de la misma manera que otros exponentes del historicismo, Hegel consideraba que el estudio de la historia era el método adecuado para abordar el estudio de la ciencia de la sociedad, ya que revelaría algunas tendencias del desarrollo histórico.


http://hegel-jeferson.blogspot.com/2010/09/pensamiento-epistemologico-de-hegel.html


ANTROPOLOGIA DE MARX Y HEGEL
Marx elabora una antropología que le va a servir para fundamentar toda su crítica social y política. su antropología marca profundamente su filosofía. En su antropología hay dos temas fundamentales: su propia antropología y su alineación y las clases de alienación.
a)su propia antropología: el hombre es un ser natural en construcción. Siguiendo a Darwin, Marx opina que el hombre en cuanto ser natural es semejante a los animales y según él ha surgido por evolución de los mamíferos superiores. Igual que los animales, el hombre es un ser de necesidades y fuerzas vitales, pero se distingue de los animales en que es un ser en construcción, no tiene una naturaleza acabada, tiene que ir haciéndose a través de la historia y tiene que hacerse el camino mediante el trabajo que a su vez es el resultado de un proceso gradual de diferenciación y de intercambio entre el hombre y la naturaleza, es decir, el hombre trabajando se va haciendo poco a poco a sí mismo. Por lo tanto, las tesis creacionistas para Marx son un mito ya que el hombre tiene que hacerse a sí mismo.
b)el hombre es un ser activo y para Marx, la actividad fundamental es la actividad productiva. Lo esencial del hombre según Marx no es el saber teórico, sino la praxis, es decir, la acción en la forma de trabajo manual mediante la cual el hombre se relaciona con la naturaleza y con los demás hombres.
c)el hombre es un ser social alienado: para Marx, el hombre no es esencia humana, tampoco es persona o sustancia individual. Para Marx el hombre está constituido como punto de intersección de las relaciones sociales en dependencia del todo del que depende. Es lo que se llama totalitarismo, lo que importa es el todo, no la parte.
El hombre queda diluido en la totalidad de todo lo demás. Dice que el hombre es solamente un ser social alienado, al menos, en las condiciones que se daban en aquel momento y en dependencia del colectivo del que forma parte.
d)tipos de alienación: universalidad de la alienación social capitalista. Marx utiliza el término alienación para referirse a cualquier situación en la que el hombre queda desposeído de algún aspecto esencial de sí mismo; y esta alienación, para Marx, abarca cinco niveles:
alienación económica:
La alienación económica se produce cuando el trabajador, en la sociedad burguesa vende su capacidad de trabajo a un patrón a cambio de un salario. De este modo, queda el hombre alienado a su trabajo y al producto de su trabajo. Marx, para este tipo de alienación señala dos causas:
-división del trabajo: cada trabajador elabora sólo un producto determinado, lo que le obliga a vender parte de lo que hace para comprar lo que él mismo no produce.
-propiedad privada: los medios materiales de producción, son propiedad del patrono que es el que tiene el capital, y no del trabajador. El trabajador sólo es dueño de su fuerza de trabajo y la vende por un salario, pero al vender su trabajo a otro se está vendiendo a sí mismo y está vendiendo su capacidad de trabajo al ser comprada con el dinero del salario. Queda reducida esta capacidad de trabajo a una mercancía. Por lo tanto para Marx la propiedad privada es la causa fundamental de esta alienación económica que además divide la sociedad burguesa en dos clases antagónicas: la burguesía es la que tiene el capital y el proletariado que sería la clase enajenada (alienada). (la propiedad privada es de esencia humana)
alienación política jurídica:
Otra causa de la alienación para Marx es el estado, que no proporciona verdadera libertad a los ciudadanos ya que al mantenerse vigente el derecho a la propiedad se mantienen según Marx las desigualdades sociales y las luchas de intereses económicos.
“Cuando las fuerzas materiales de producción pertenecen a una persona distinta del trabajador, el trabajo es exterior al obrero, es decir, no pertenece a su ser, y, por tanto, él no se afirma en su trabajo, sino que se niega; no se siente satisfecho, sino infeliz; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que aceba con su cuerpo y destruye su espíritu [...] el trabajo no es suyo, sino de otro [...] la actividad del obrero no es su propia actividad; pertenece a otro, es la pérdida de sí mismo”.
Según Marx, la propiedad de los medios de producción ha de ser colectiva, de modo que sea de todos y nadie la tenga como propia con exclusión de los demás precisamente porque esos medios los ha producido del obrero y pertenecen a su ser. Podría pensarse que si al obrero se le pagase un buen sueldo se acabaría el problema, pues a través del salario recuperaría su producto.
Marx piensa que mientras exista la propiedad privada, esto es imposible porque por muy altos que pudieran ser los salarios, nunca serían justos (esto se contradicen). Para Marx la razón es que el capitalista sólo quiere ser capitalista si obtiene un beneficio y éste lo obtiene a costa del obrero, robándole parte de lo que le debe por su trabajo.
La actividad económica normal, para Marx, debería tener el siguiente esquema: mercancía-dinero-mercancía´. El obrero produce una mercancía, la vende y obtiene dinero y con ese dinero compra otra mercancía que necesita para vivir. Según esto, el esquema cuantitativamente podría explicarse o expresarse mediante igualdades: M=D=M´, es decir, el capitalista tiene dinero, lo invierte en fabricar mercancías y al final cuando las vende obtiene también dinero pero en mayor cantidad. El esquema se convierte en: D=M=D´. La diferencia entre D´y D no es cualitativa sino cuantitativa y Marx se pregunta de dónde ha salido el beneficio o plusvalía, en otras palabras:
¿Qué mercancía es la que compra el capitalista que al consumirla le produce valor?. La respuesta es que el capitalista compra el trabajo del obrero. A cambio de un salario, el trabajador trabaja para otro, pero el trabajo es la única mercancía que produce valor porque aunque suponga un consumo de energías físicas y espirituales por parte del trabajador, da lugar al producto, que es una nueva riqueza que se añade a lo que ya había. Por eso, al comprar trabajo, el capitalista se está apropiando indebidamente del producto, y por más que pague un salario, siempre robará porque si no lo hiciera no le compensaría ser empresario, no ganaría nada. Sólo puede haber plusvalía cuando existe el trabajo asalariado, cuando hay propiedad privada. Para Marx, la plusvalía es la cantidad de dinero que el capitalista . El modo de evitar que unos hombres tengan que trabajar para otros es acabando con la propiedad privada, porque siempre que esta se da hay alienación.
alienación filosófica religiosa:
Otra solución histórica a los problemas sociales, había sido la filosofía. Tal como la entendía Hegel, la filosofía pretendía el saber absoluto, capaz de superar todas las divisiones y contradicciones haciendo teorías sobre el hombre, la sociedad y realidad, la filosofía pretendía la causa de los conflictos y darles una solución adecuada. Para Marx esta también es ilusoria.
Según Marx el hombre no es puro pensamiento, la teoría debe estar en función y al servicio de la praxis, debe haber prioridad de la razón práctica sobre la razón teórica. Pretender que la praxis siga a la teoría es pretender que
los conflictos reales.
En realidad para Marx la filosofía es una alienación más, porque al distinguir entre teoría y praxis crea un mundo ideal, irreal, en el que reina una perfecta armonía, pero que en la práctica no cambia nada. Para Marx el filósofo se ha evadido de la única realidad, se ha trasladado a un mundo ideal y cree vivir feliz.
Otros pensadores creían que la solución a los conflictos podía lograrse mediante la educación, mediante las teorías, cambiando la mentalidad de los hombres cambiarían también su modo de vida. Esto es una para Marx, porque la praxis no puede desligarse nunca de la teoría. Además ¿quién educará al educador? Si el educador está alienado su ideología vendrá determinada por su situación y si es capitalista tendrá una mentalidad burguesa. La educación, pues, tampoco es una solución de los problemas reales.
Según Marx el pensamiento no debe ir nunca separado de la praxis y si el único modo real de cambiar las circunstancias es mediante la revolución, entonces todas las teorías han de ir dirigidas en esa dirección, a concienciar a los trabajadores para que estén en condiciones cuando llegue el momento de lanzarse a la revolución y de participar activamente en ella. Por eso los medios a nuestro alcance como el cine, la literatura, diversiones, no han de servir nunca como evasión de la realidad, todas han de tener una carga revolucionaria y todas han de servir para llevarla a cabo preparándola. La concepción marxista de la filosofía se resume en la siguiente frase de Marx: “los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo y lo que hay que hacer es cambiarlo”.
alienación religiosa:
Para Marx el grado máximo de alienación es la alienación religiosa. Para Hegel, al ser todo despliegue de la idea, todo se convierte en panteísmo. Marx convierte su panteísmo en ateísmo, nunca demostró que Dios no existiera, pero desde su punto de vista tampoco hacía falta demostrarlo, pues todo es materia.
Cuando la alienación es máxima, cuando el obrero explotado ha perdido toda esperanza, huye de la realidad y piensa que en otro mundo alcanzará la solución de todos sus problemas, es decir, un ser divino, superior al hombre, será quien resuelva todas sus dificultades.
Para Marx la religión es “la expresión de la miseria real y la protesta contra ella. La religión es el sollozo de la criatura exprimida, la conciencia de un mundo sin corazón”, pero a la vez es “el opio del pueblo”, la droga que le lleva fuera de la realidad, en un mundo irreal y fantástico en el que por fin podrá ser feliz.
La religión es para Marx especialmente peligrosa porque hace que el proletariado se resigne a su situación y deje de luchar, habiendo puesto su confianza en la otra vida, esta pierde valor y ser resigna a vivir oprimido con la esperanza de una vida mejor. La pobreza, la humildad, la obediencia, la paciencia pasan a ser virtudes con la religión y el obrero deja de luchar. Por eso para Marx “la crítica de la religión es la condición de toda crítica”.
Mientras no se muestre al hombre alienado que su esperanza es falsa será imposible lograr que vuelva a la lucha. De ahí que “la eliminación de la religión como ilusoria felicidad del pueblo, es la condición para su felicidad real”. Pero no basta con explicar qué es la religión para que los hombres dejen de esperar en ella y la abandonen.
La teoría no sirve para nada separada de la praxis. Según Marx los teóricos que tratan de explicar que la religión le inventa el hombre incurren en lo que Marx llama ateísmo negativo, es decir, luchan contra Dios como si Dios existiera. Para acabar con la religión hay que acabar con las malas condiciones de vida del proletariado. Cuando la revolución haya terminado con la explotación de los hombres por otros entonces nadie pensará en Dios. Al tener satisfechas todas sus necesidades los hombres dejarían de pensar en otra vida futura porque en esta tendrán todo lo que necesitan para servirles.
Se alcanzará entonces lo que Marx llama el ateísmo positivo en el que la idea de Dios no deberá ser combatida sencillamente porque nadie pensará en ella
http://html.rincondelvago.com/hegel-y-marx.html


ANTROPOLOGÍA Y DIALÉCTICA MARXISTA y HEGELIANA

ANTROPOLOGÍA: UNA TEORÍA DE LA ALIENACIÓN


La concepción marxista del ser humano puede encontrarse en sus primeros escritos, particularmente en los Manuscritos, en la crítica a Hegel y las Tesis sobre Feuerbach, que constituyen el núcleo del llamado “humanismo marxista”. La crítica marxista se concreta en estos 3 puntos:
1. Respecto al ser humano hegeliano, que es autoconciencia y pensamiento, para Marx debe primar en el hombre la actividad.
2. En el polo opuesto, al entenderlo únicamente como actividad y trabajo, la economía política cosifica al ser humano, robándole su capacidad de tomar decisiones y de “hacerse a sí mismo”
3. En cuanto a Feuerbach, su concepción del ser humano sigue siendo demasiado abstracta y teórica. Se olvida del lado práctico del ser humano, y así se aleja del hombre concreto para ocuparse de una esencia tan abstracta como inútil.
Marx defiende que no existe una esencia de “ser humano” que deba ser realizada, sino que el hombre es trabajo, actividad. El ser humano se hace a sí mismo en sus propias acciones y decisiones, sin realizar ningún modelo previo. El hombre es un ser activo, y su dimensión práctica es más importante que la teórica. El hombre no puede entenderse sólo como un “animal racional”: si la capacidad de pensamiento domina sobre la capacidad de acción, se reproduce una concepción injusta heredada ya de las sociedades esclavistas. Además, hemos de tener en cuenta que el trabajo y la acción es lo que pone en contacto al ser humano con la misma naturaleza y con el resto de seres humanos. A través del trabajo el hombre transforma la naturaleza y ocupa un puesto determinado en la sociedad. Por todo esto, dirá Marx en la sexta tesis sobre Feuerbach que “la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo; es, en realidad, el conjunto de las relaciones sociales.”
Tomando como referencia este cambio en la concepción del ser humano, Marx reforma también otro concepto heredado de Hegel y de Feuerbach: la alienación. Podríamos definirlo como aquel proceso o situación social por la cual el hombre se convierte en algo distinto, ajeno o extraño a lo que debería ser, a lo que le corresponde. Marx entiende que esta alienación se da precisamente en el trabajo: aquello que debería realizar al hombre (no olvidemos que éste es actividad) es precisamente lo que le termina cosificando, lo que le esclaviza, lo que le convierte en algo inhumano, por tanto en algo distinto de lo que el hombre es. En la medida en que el trabajo no humanice al ser humano, se tratará de un trabajo alienante, y estará en el punto de mira de la crítica marxista. En concreto, Marx afirma que esta alienación que se produce por medio del trabajo tiene 4 dimensiones:
1. Respecto a la naturaleza: ésta deja de ser un patrimonio común sobre el que cualquier ser humano puede disponer para trabajar, y se convierte en la propiedad de otro, en materia prima que se puede comprar y vender, enajenada respecto a su original propiedad común.
2. Respecto al trabajo mismo: éste no le pertenece al proletario sino al burgués que le emplea, y que aprovecha la situación de superioridad que esto genera. Además es un tipo de actividad que no es elegida, libre ni creativa, sino que a menudo consiste en una mecanización del ser humano. El proletario no elige su trabajo y se ve obligado a venderse a sí mismo como trabajo, lo que le hace sentirse extraño, insatisfecho, explotado. “Está en lo suyo cuando no trabaja, y cuando trabaja no está en lo suyo”, llegará a decir Marx para el que la libertad del proletariado queda limitada “a sus funciones animales, en el comer, beber, engendrar, y todo lo más en aquello que toca a la habitación y el atavio, y en cambio en sus funciones humanas se siente como animal.”
3. Respecto al producto de su trabajo: tampoco éste le pertenece, sino que es la mercancía, el capital que será vendido para beneficio exclusivo del burgués, dueño de los medios de producción. Esto aumenta aún más el abismo de desigualdad que existe entre la burguesía y el proletariado. El producto final termina esclavizando a su productor, que no ejerce ningún tipo de poder sobre él.
4. Respecto a la sociedad: la alienación del trabajo es el origen de las clases sociales. El lugar del trabajo es sinónimo del lugar que se ocupa en la sociedad, lo que determina todas las posibles relaciones sociales. Además, el trabajo propio del capitalismo genera competencia y desigualdad: el otro no es visto como un compañero, como otro ser humano, sino como un rival con el que competir, contra el que luchar. El trabajo capitalista genera egoísmo y destruye toda posibilidad de unas relaciones sociales basadas en la justicia y la igualdad.
Para Marx hay una relación directa entre esta alienación del trabajador y la propiedad privada. Por eso, desde esta primera época en que perfila el concepto de alienación, abogará por una supresión del capital, que tendrá como consecuencia la desaparición de la alienación del hombre. El ansia de tener, de dominar las cosas, de vencer sobre los demás se verá sustituido por una nueva relación con la naturaleza basada en sentimientos como el amor o la confianza.
La dialéctica marxista
Marx toma de Hegel el esquema dialéctico de Tesis-Antítesis-Síntesis. Sin embargo, este esquema dialéctico no sirve para explicar el desarrollo (el "desenvolverse") del espíritu o la conciencia, sino de la materia. Por ello, Marx dirá que Hegel tuvo el mérito de exponer de un modo conceptual la dialéctica, aunque lo hiciera al revés: en vez de tomar la materia como punto de partida, que es precisamente la propuesta marxista, Hegel opta por la conciencia. La dialéctica marxista representa una inversión del planteamiento hegeliano: para el autor de El capital, la materia (entendida sobre todo en un sentido económico) es la clave explicativa de la realidad. Así, frente a la dialéctica de la Idea de Hegel, Marx propone una dialéctica de la realidad y de su transformación revolucionaria. Desde esta óptica, no tendrá sólo fines explicativos o descriptivos de la realidad, sino que intenta modificarla, ser un elemento más que indique las contradicciones internas que deben ser eliminadas. El poder de la dialéctica reside entonces no sólo en su capacidad “teórica” sino también en su capacidad práctica, revolucionaria. La contradicción es el motor de la realidad, y los procesos dialécticos se presentan de un modo abierto, inacabado: las síntesis alcanzadas no son perfectas, e incluyen dentro de sí contradicciones que terminarán manifestándose, y dando lugar a nuevas síntesis de la realidad.
La dialéctica marxista tiene un doble significado:
1. Por un lado, Engels trata de aplicar el esquema materialista a la naturaleza, resultando de esto el materialismo dialéctico, en el que Marx no participó directamente (de hecho, aún se duda de que se identificara con este tipo de explicación).
2. Por otro lado, Marx desarrolla el materialismo histórico, que trata de comprender la historia y la economía a través de la dialéctica. Veamos en qué consiste esta teoría marxista.

http://www.boulesis.com/didactica/apuntes/?a=209&p=2

ONTOLOGIA DE MARX Y HEGEL

La categoría ontológica suprema para Hegel es la del ESPÍRITU; su filosofía es espiritualista e idealista. La metafísica de Hegel está fundamentada en la de Manuel Kant, pero la realidad para Hegel está integrada por una trilogía formada por:EL SER; LA NATURALEZA Y EL ESPIRITU.

-EL SER: Designa el conjunto de caracteres lógicos y pensables que tiene en si toda realidad; la realidad según Hegel solo existe gracias a los conceptos.
-LA NATURALEZA: Es la manifestación de lo real en los seres físicos y orgánicos; se definen como el conjunto de hechos, espacio - temporales regidos por una ley.
-ESPÍRITU: El espíritu es para Hegel la realidad SUPREMA, es lo real y lo existente, es el campo de los fenómenos humanos en un sentido más amplio y mucho más profundo.

Las obras de Hegel tienen fama de difíciles por la extensidad de los temas que quería abarcar, además introdujo un sistema para aprender la historia de la filosofía y el mundo mismo, llamado a menudo: "Dialéctica", una progresión en la que cada movimiento sucesivo surge como solución a las contradicciones inherentes al movimiento anterior. Por ejemplo La revolución Francesa constituye para Hegel la introducción de la verdadera LIBERTAD a las sociedades occidentales por primera vez en la historia.

La filosofía de la historia de Hegel está también marcada por los conceptos de las: " astucias ya la razón" y " La burla de la historia"; la historia conduce a los hombres que creen conducirse a sí mismos, como individuos y como sociedades, y castiga sus pretensiones de modo que la historia-mundo se burla de ellos produciendo resultados exactamente contrarios, paradójicos, a los pretendidos por sus autores, aunque finalmente la historia se reordena, y en un bucle fantástico retrocede sobre sí misma y con su burla y paradoja sarcástica, convertida en mecanismo de cifrado, crea también ella misma sin quererlo, realidades y símbolos ocultos al mundo y accesibles sólo a los cognoscentes, es decir, a aquellos que quieren conocer.

http://filosifia.wikispaces.com/Federico+Hegel


LA ONTOLOGÍA DE LA LÓGICA DE HEGEL
En tercer lugar, según Hegel, el nivel de reflexión filosófica anterior es todavía insuficiente —por no transcender hacia la mismidad del ser— para dar cuenta cabal de la esencia de la realidad. esto no puede menos que forzar al filósofo, cree Hegel, hacia un nivel de reflexión en el que la pregunta sea por la índole del propio ser; esto es, a un nivel de reflexión de carácter ontológico.

Como escribe Kojeve: “[superando el plano de la descripción metafísica] el filósofo se eleva al plano ontológico, para responder al interrogante de saber cuál debe ser el propio ser, tomado en tanto que ser, para que pueda realizarse o existir como ese Mundo natural y humano descrito en la metafísica, de la manera descrito en la fenomenología. Y esa descripción de la estructura del Ser en tanto que tal se efectúa en la ontología que Hegel llama Logik”(4).

Por tanto, en la reflexión metafísica hegeliana se encuentran presentes distintos niveles de reflexión sobre la realidad o sobre el ser, los cuales, fundándose uno sobre otro, dan cuenta de la estructura fenomenológica, metafísica y ontológica de lo real. Tomando como punto de partida el esbozo que hemos hecho de esta filosofía podemos intentar exponer más detalladamente los aspectos señalados. En lo que sigue expondremos a grosso modo la lógica de Hegel, la cual trata de ese ser que se realiza y existe como mundo natural y humano, y que, asimismo, cobra consciencia de sí mismo como espíritu

La lógica (Ontología)

Ya dijimos que en su reflexión ontológica Hegel pretende dar cuenta de la índole misma de ese ser que se realiza como mundo natural y humano y que, asimismo, cobra consciencia progresiva de sí en el devenir de la historia. Es decir, lo que le interesa es determinar cuál debe ser —como dice Kojeve— el propio ser: el ser que se despliega como naturaleza y como historia. Hegel desarrolla su estudio de la lógica siguiendo un esquema de tríada básico: a) categorías fundamentales del ser; b) categorías fundamentales de la esencia; y c) categorías fundamentales del concepto. Antes de examinar esos temas, hagamos una reflexión previa sobre la lógica, el método y la dialéctica en Hegel.

Lo primero que hay que decir es que la Logik no es para Hegel lo que corrientemente se entiendo por lógica; esto es, no se trata de un problema de las “reglas” del razonamiento verdadero o algo semejante, sino que, en rigor, la lógica es la ciencia del Ser, ciencia que tiene por finalidad revelar su esencia. “La Logik de Hegel —escribe Kojeve— no es una lógica en el sentido corriente del término, ni una gnoseología, sino una ontología o ciencia del ser, tomado en tanto que ser”(4). Lo cual no quiere decir que la “Logik”, como ciencia del ser, no envuelva, de algún modo, un momento discursivo o epistemológico. Por supuesto que sí. Pero este discurso (logos) no tiene en la perspectiva hegeliana por sí mismo importancia; la tiene, sí, en cuanto manifiesta la estructura ontológica del Ser. En este sentido, cuando Hegel escribe en la Enciclopedia de las ciencias filosóficas que “el hecho lógico presenta, considerado en su forma, tres conceptos: a) el abstracto racional; b) el dialéctico o negativo-racional; c) el especulativo o positivo-racional”(5), se refiere a lo lógico no como el pensamiento lógico considerado en sí mismo, sino más bien al “ser (Sein) revelado (correctamente) en y por el pensamiento o el discurso (Logos). Los tres aspectos de la cuestión son ante todo aspectos del propio Ser: son categorías ontológicas y no lógicas o gnoseológicas y tampoco por cierto simples artificios del método de investigación o de exposición” (6). Por tanto, comprender mediante la Lógica hegeliana implica comprender el carácter de sus tres momentos constitutivos: el aspecto abstracto, el aspecto dialéctico y el aspecto especulativo; que son —como dice Hegel— “elementos- constitutivos (Momente) de toda entidad Lógico-Real, es decir, de todo concepto o de todo lo-que-es-verdad (…) en general”(7).

Por ser lo que son, los momentos de la lógica tienen que ser expresados o expuestos por el logos humano, que precisamente lo único que hace es revelar la estructura ontológica del Ser, de la que es componente esencial. Aquí —antes de proseguir— es preciso detenerse y decir dos palabras sobre la idea que del Método hay en Hegel y sobre el papel que éste le asigna a la dialéctica. Obviamente, son dos cuestiones que, además de estar estrechamente ligadas, son sumamente problemáticas. Pero, por ello, son tema obligado para el propósito de este trabajo. Posteriormente, retomaremos la reflexión sobre los momentos constitutivos del ser.

http://www.uca.edu.sv/facultad/chn/c1170/aproximacionahegel.html


LA ONTOLOLOGIA DE MARX
Laontología del ser social, tiene como su fundamento ontológico una concepción de la realidad materialista y dialéctica a la vez. Para Marx la materia es el conjunto de la realidad, incluidos losproductos más espirituales, como la cultura. Material significa objetivo, es decir, actuante sobre la conciencia y la realidad. Materia significa inmanente (que es esencial y permanente en un ser o en unacosa o que no se puede separar de él por formar parte de su naturaleza y no depender de algo externo), el marxismo es un inmanentismo radical, lo que supone su incompatibilidad esencial en lo ontológico(no forzosamente en lo ético o político) con cualquier tipo de religión trascendente. Marx decía que la religión es el opio del pueblo, porque el pensamiento se eleva de los abstracto a lo concretoque es síntesis de múltiples determinaciones, se trata de una construcción dialéctica entre el sujeto y el objeto, la determinación en última instancia del desarrollo social que es la estructuraeconómica el núcleo del capitalismo es la abstracción de la plusvalía generada por el proletariado (obrero), mediante la utilización de la fuerza de trabajo
http://www.buenastareas.com/ensayos/Karl-Marx-y-La-Ontolog%C3%ADa-Del/1315393.html

LA RELIGION (DIOS ) DE MARX
Marx considera que la experiencia religiosa no es una experiencia de algo realmente existente. Su punto de vista es claramente ateo: no existe Dios ni una dimensión humana hacia lo trascendente (por ejemplo, algo así como un alma). Con la excepción de su tesis doctoral “Diferencias entre la filosofía de la naturaleza de Epicuro y la de Demócrito”, en donde expresamente se ocupa de los argumentos tradicionales para la demostración de la existencia de Dios, no encontramos en su filosofía argumentos explícitos que muestren la verdad del ateísmo frente a la verdad del creyente; para este filósofo el ateísmo es más bien un principio. Seguramente porque pensó que ya las críticas de la izquierda hegeliana, particularmente Feuerbach, habían puesto de manifiesto la inconsistencia o falsedad de las creencias religiosas, Marx apenas se molesta en refutar los argumentos para la demostración de la existencia de Dios, o en mostrar el supuesto absurdo de las creencias religiosas. Si queremos buscar en su filosofía una crítica a la religión la encontramos más bien en su idea de la religión como alienación.
La religión tiene que ser estudiada objetivamente, esto quiere decir que, desde su punto de vista, tenemos que estudiar la religión como estudiamos cualquier otra manifestación humana, tratando de ver su relación con otras experiencias humanas y, particularmente, en relación con las condiciones económicas y sociales de la sociedad que la ha gestado. En esta línea, Marx critica la religión por considerarla una forma de alienación. La religión es una forma de alienación en tres sentidos:
• por una parte porque es una experiencia de algo irreal, es una experiencia de algo que no existe. Siguiendo a Feuerbach, Marx considera que no es Dios quien crea al hombre sino el hombre a Dios. Recordemos el esquema básico de toda alienación: el sujeto realiza una actividad que le hace perder su propia identidad, su propio ser; bien por su actividad, bien por el objeto creado mediante ella, en la alienación el sujeto se anula a sí mismo. Según Marx, esto es precisamente lo que ocurre en la religión: el hombre toma lo que considera mejor de sí mismo (voluntad, inteligencia, bondad, ...) y lo proyecta fuera de sí, en el ámbito de lo infinito; a su vez, esta proyección se vive como una realidad que se enfrenta al propio sujeto que la ha creado. Si la religión supone la existencia de Dios como algo infinito, lo hace oponiendo a ella el mundo finito, incluido el hombre mismo, desvalorizando su propio ser y su propio destino, desvalorizando el mundo humano frente a la calidad absoluta de la realidad trascendente o divina, realidad, por otra parte, dice Marx, meramente inventada por el hombre;
• pero la religión también es alienación porque desvía al hombre del único ámbito en donde le es realmente posible la salvación y felicidad, el mundo humano, el mundo de la finitud expresado en la vida social y económica. Al consolar al hombre del sufrimiento que en este mundo le toca vivir, sugiriendo en él que en el otro mundo le corresponderá la justicia y la felicidad plena, le resta capacidad, energía y determinación para cambiar las situaciones sociales, políticas y económicas que son las realmente culpables de su sufrimiento. En este sentido Marx dice que la religión es el “opio del pueblo”, pues, en definitiva, adormece el espíritu revolucionario que de otro modo tendría el ser humano;
• finalmente, su crítica a la religión se extiende también al hecho de que la religión suele tomar partido, pero no por las clases desfavorecidas sino por la clase dominante, perpetuando a ésta en el poder, legitimando el estado de cosas existente, dando incluso, en casos extremos, justificaciones teológicas al dominio de un grupo social sobre otro.
Por las razones citadas, Marx consideró que era necesaria la superación de la religión y que ésta pasa realmente por la superación del sistema de clases sociales: la diferencia con respecto a Feuerbach se centra precisamente en esta cuestión, pues para Feuerbach la supresión de la religión era posible con su superación intelectual, con la crítica filosófica a la religión; Marx creyó que era necesario, además y fundamentalmente, la modificación de las condiciones económicas que la han hecho posible, es decir, la desaparición del orden social creado a partir de la existencia de la propiedad privada. En la sociedad comunista no existirá la religión pues en esta sociedad no existirá la alienación, y ya se ha dicho que la religión aparece como consecuencia de la alienación.

http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiacontemporanea/Marx/Marx-AlienacionReligiosa.htm


LA RELIGION (DIOS) DE HEGEL
Para Hegel la religión constituye el factor clave para determinar el desarrollo histórico de cada época reconociendo que para el pueblo sin educación la religión es el elemento más presente, que tiene a su cargo la importante tarea de manifestar el espíritu.

Las tres manifestaciones del espíritu para este filósofo son el arte, la religión y la filosofía.

Tanto la religión como la filosofía tienen elementos en común como la verdad como objeto y a Dios como la verdad y ambas poseen el mismo contenido especulativo.

Las dos también se ocupan de lo finito, de la naturaleza y del espíritu humano.



Hegel afirma que la razón o el espíritu universal gobiernan el mundo y este punto de vista contrastan con el pensamiento tanto de los filósofos ateos como de los religiosos que no aceptan que la religión se subordine a la filosofía.

Hegel valora el papel educativo de la religión a través de la historia. Para él la Biblia es el libro más importante para instruir al pueblo.

La religión se diferencia de la filosofía en que suele usar expresiones sentimentales y representativas, en tanto que la filosofía posee un mayor rigor conceptual y utiliza conceptos en lugar de representaciones.

Los sentimientos y representaciones que utiliza la religión hacen posible la movilización de las conciencias y estimulan la acción del pueblo que no está educado, mediante un lenguaje más claro accesible a todos por igual.

La religión revela la espiritualidad, lo absoluto, antes que la filosofía, captada de manera intuitiva por la conciencia y según Hegel, es mejor que así sea, porque constituye la primera modalidad de la autoconciencia, la conciencia espiritual del espíritu mismo de un pueblo.

Lo que luego se considere verdad, sólo tendrá valor si se adecua con el principio religioso de un pueblo.

La complejidad de una organización social, su esencia más profunda, su espiritualidad, se manifiesta en su religiosidad.

Por medio de la religión los pueblos pueden tener conciencia del espíritu universal y de si mismos.

Hegel ya vislumbraba la correlación entre la autoconciencia que el hombre o los pueblos tienen de si mismos y la conciencia de Dios.

La religión tiene un papel reconciliador entre el individuo y el Estado y procede de la ética.

Siendo la función esencial del Estado la realización de lo universal, los hombres se dan cuenta de ello en primer lugar por medio de la religión y posteriormente a través de la filosofía, por lo tanto las leyes están garantizadas por la religión.

Los revolucionarios que se oponen a la religión se arriesgan a perder el apoyo del pueblo.

Según Hegel, la religión es la forma más universal y generalizada del reconocimiento del espíritu, pues aparece sin excepción en todos los pueblos y en todos los hombres, en tanto que la filosofía recién comienza su desarrollo conceptual después de transcurridos los acontecimientos, tal vez demasiado tarde para su comprensión.

Hegel interpreta que Cristo es el símbolo de la unidad entre la naturaleza divina y la humana y encarna la promesa de la existencia de Dios en cada hombre. Por lo tanto, el hombre debe ser valorado simplemente por ser hombre y como ser libre.

http://filosofia.laguia2000.com/general/hegel-y-la-religion





BIBLIOGRAFIAS


EPISTEMOLOGIA MARX Y HEGEL:
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/eurotheo/materiales/hismat/fjmarmar1.htm

http://hegel-jeferson.blogspot.com/2010/09/pensamiento-epistemologico-de-hegel.html


ANTROPOLOGIA MARX Y HEGEL:
http://html.rincondelvago.com/hegel-y-marx.html
http://www.boulesis.com/didactica/apuntes/?a=209&p=2



ONTOLOGIA MARX Y HEGEL:
http://filosifia.wikispaces.com/Federico+Hegel
http://www.uca.edu.sv/facultad/chn/c1170/aproximacionahegel.html

RELIGION MARX Y HEGEL :
http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiacontemporanea/Marx/Marx-AlienacionReligiosa.htm
http://filosofia.laguia2000.com/general/hegel-y-la-religion


 
Imagen
BIOGRAFIA DE MARX
Pensador socialista y activista revolucionario de origen alemán (Tréveris, Prusia occidental, 1818 - Londres, 1883). Karl Marx procedía de una familia judía de clase media (su padre era un abogado convertido recientemente al luteranismo). Estudió en las universidades de Bonn, Berlín y Jena, doctorándose en Filosofía por esta última en 1841.
Desde esa época, el pensamiento de Marx quedaría asentado sobre la dialéctica de Hegel, si bien sustituyó el idealismo de éste por una concepción materialista, según la cual las fuerzas económicas constituyen la infraestructura que determina en última instancia los fenómenos «superestructurales» del orden social, político y cultural.

Karl Marx
En 1843 se casó con Jenny von Westphalen, cuyo padre inició a Marx en el interés por las doctrinas racionalistas de la Revolución francesa y por los primeros pensadores socialistas. Convertido en un demócrata radical, Marx trabajó algún tiempo como profesor y periodista; pero sus ideas políticas le obligaron a dejar Alemania e instalarse en París (1843).
Por entonces estableció una duradera amistad con Friedrich Engels, que se plasmaría en la estrecha colaboración intelectual y política de ambos. Fue expulsado de Francia en 1845 y se refugió en Bruselas; por fin, tras una breve estancia en Colonia para apoyar las tendencias radicales presentes en la Revolución alemana de 1848, pasó a llevar una vida más estable en Londres, en donde desarrolló desde 1849 la mayor parte de su obra escrita. Su dedicación a la causa del socialismo le hizo sufrir grandes dificultades materiales, superadas gracias a la ayuda económica de Engels.
Marx partió de la crítica a los socialistas anteriores, a los que calificó de «utópicos», si bien tomó de ellos muchos elementos de su pensamiento (de autores como Saint-Simon, Owen o Fourier); tales pensadores se habían limitado a imaginar cómo podría ser la sociedad perfecta del futuro y a esperar que su implantación resultara del convencimiento general y del ejemplo de unas pocas comunidades modélicas.
Por el contrario, Marx y Engels pretendían hacer un «socialismo científico», basado en la crítica sistemática del orden establecido y el descubrimiento de las leyes objetivas que conducirían a su superación; la fuerza de la Revolución (y no el convencimiento pacífico ni las reformas graduales) serían la forma de acabar con la civilización burguesa.
En 1848, a petición de una Liga revolucionaria clandestina formada por emigrantes alemanes, Marx y Engels plasmaron tales ideas en el Manifiesto Comunista, un panfleto de retórica incendiaria situado en el contexto de las revoluciones europeas de 1848.
Posteriormente, durante su estancia en Inglaterra, Marx profundizó en el estudio de la economía política clásica y, apoyándose fundamentalmente en el modelo de David Ricardo, construyó su propia doctrina económica, que plasmó en El Capital; de esa obra monumental sólo llegó a publicar el primer volumen (1867), mientras que los dos restantes los editaría después de su muerte su amigo Engels, poniendo en orden los manuscritos preparados por Marx.
Partiendo de la doctrina clásica, según la cual sólo el trabajo humano produce valor, Marx denunció la explotación patente en la extracción de la plusvalía,es decir, la parte del trabajo no pagada al obrero y apropiada por el capitalista, de donde surge la acumulación del capital. Criticó hasta el extremo la esencia injusta, ilegítima y violenta del sistema económico capitalista, en el que veía la base de la dominación de clase que ejercía la burguesía.
Sin embargo, su análisis aseguraba que el capitalismo tenía carácter histórico, como cualquier otro sistema, y no respondía a un orden natural inmutable como habían pretendido los clásicos: igual que había surgido de un proceso histórico por el que sustituyó al feudalismo, el capitalismo estaba abocado a hundirse por sus propias contradicciones internas, dejando paso al socialismo. La tendencia inevitable al descenso de las tasas de ganancia se iría reflejando en crisis periódicas de intensidad creciente hasta llegar al virtual derrumbamiento de la sociedad burguesa; para entonces, la lógica del sistema habría polarizado a la sociedad en dos clases contrapuestas por intereses irreconciliables, de tal modo que las masas proletarizadas, conscientes de su explotación, acabarían protagonizando la Revolución que daría paso al socialismo.
En otras obras suyas, Marx completó esta base económica de su razonamiento con otras reflexiones de carácter histórico y político: precisó la lógica de lucha de clases que, en su opinión, subyace en toda la historia de la humanidad y que hace que ésta avance a saltos dialécticos, resultado del choque revolucionario entre explotadores y explotados, como trasunto de la contradicción inevitable entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el encorsetamiento al que las someten las relaciones sociales de producción.
También indicó Marx el sentido de la Revolución socialista que esperaba, como emancipación definitiva y global del hombre (al abolir la propiedad privada de los medios de producción, que era la causa de la alienación de los trabajadores), completando la emancipación meramente jurídica y política realizada por la Revolución burguesa (que identificaba con el modelo francés); sobre esa base, apuntaba hacia un futuro socialista entendido como realización plena de las ideas de libertad, igualdad y fraternidad, como fruto de una auténtica democracia; la «dictadura del proletariado» tendría un carácter meramente instrumental y transitorio, pues el objetivo no era el reforzamiento del poder estatal con la nacionalización de los medios de producción, sino el paso -tan pronto como fuera posible- a la fase comunista en la que, desaparecidas las contradicciones de clase, ya no sería necesario el poder coercitivo del Estado.
Marx fue, además, un incansable activista de la Revolución obrera. Tras su militancia en la diminuta Liga de los Comunistas (disuelta en 1852), se movió en los ambientes de los conspiradores revolucionarios exiliados, hasta que, en 1864, la creación de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) le dio la oportunidad de impregnar al movimiento obrero mundial de sus ideas socialistas. Gran parte de sus energías las absorbió la lucha, en el seno de aquella primera Internacional, contra el moderado sindicalismo de los obreros británicos y contra las tendencias anarquistas continentales representadas por Proudhon y Bakunin. Marx triunfó e impuso su doctrina como línea oficial de la Internacional, si bien ésta acabaría por hundirse como efecto combinado de las divisiones internas y de la represión desatada por los gobiernos europeos a raíz de la revolución de la Comuna de París (1870).
Retirado desde entonces de la actividad política, Marx siguió ejerciendo su influencia a través de sus discípulos alemanes (como Bebel o Liebknecht); éstos crearon en 1875 el Partido Socialdemócrata Alemán, grupo dominante de la segunda Internacional que, bajo inspiración decididamente marxista, se fundó en 1889.
Muerto ya Marx, Engels asumió el liderazgo moral de aquel movimiento y la influencia ideológica de ambos siguió siendo determinante durante un siglo. Sin embargo, el empeño vital de Marx fue el de criticar el orden burgués y preparar su destrucción revolucionaria, evitando caer en las ensoñaciones idealistas de las que acusaba a los visionarios utópicos; por ello no dijo apenas nada sobre el modo en que debían organizarse el Estado y la economía socialistas una vez conquistado el poder, dando lugar a interpretaciones muy diversas entre sus seguidores.
Dichos seguidores se escindieron entre una rama socialdemócrata cada vez más orientada a la lucha parlamentaria y a la defensa de mejoras graduales salvaguardando las libertades políticas individuales (Kautsky, Bernstein, Ebert) y una rama comunista que dio lugar a la Revolución bolchevique en Rusia y al establecimiento de Estados socialistas con economía planificada y dictadura de partido único (Lenin, Stalin, Mao).
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/marx_karl.htm

 
 
Escríbeme
Me interesa tu opinión